You are hereCONTRA LA PRECARIEDAD, POR LOS DERECHOS DE LA JUVENTUD. Toni Morillas
CONTRA LA PRECARIEDAD, POR LOS DERECHOS DE LA JUVENTUD. Toni Morillas
Tras un curso centrado en el Festival Mundial de la Juventud y los estudiantes, cuyos objetivos políticos se han cubierto con creces, inauguramos una nueva etapa que ha de venir marcada por la consolidación de nuestra participación en los movimientos juveniles, generando nuevos espacios organizativos inmersos en el conflicto social que permitan avanzar en las luchas de l@s jóvenes por sus derechos y en la articulación participativa de alternativas al neoliberalismo.
Si algo hemos constatado en el FMJE es que la precariedad es en la actualidad el elemento definitorio de la vida de l@s jóvenes a escala internacional. La precariedad no reducida a las condiciones laborales que imperan en el mercado laboral, pero en la que éstas desempeñan un papel central, que condiciona la organización y uso del tiempo, las formas de ocio, y en general, el desarrollo vital de l@s jóvenes y las potencialidades de articular respuestas organizadas por parte de éstos.
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Las políticas neoliberales de la UE y su implantación en las tierras andaluzas, que ya de por sí sufren la tradicional y desigual distribución territorial de la riqueza, se ceban especialmente con los colectivos más vulnerables, entre los que encuentra la juventud, las mujeres y los inmigrantes. La posible aplicación de la Directiva Bolkenstein, la Directiva relativa al tiempo de trabajo, o los planteamientos centrales del documento base para una futura reforma laboral en España, no hacen sino crear las condiciones más óptimas de flexibilización del mercado laboral, precarizando la vida de los sectores de la clase más vulnerables.
El dato significativo de que el 90% de los contratos de l@s jóvenes andaluces sea de carácter temporal, y que de entre estos más del 80% sea ocupado por mujeres jóvenes, nos sitúa en un escenario en el que la creciente cualificación de l@s trabajador@s mediante un incremento sustancial del acceso de la juventud a la educación superior, no implica el acceso a un trabajo mejor, con mejores condiciones laborales. Por el contrario, el sistema educativo se perfila perfectamente engrasado con la actual desregulación del mercado laboral. Iniciativas legislativas gubernamentales como la Ley Orgánica de Educación en el marco de la convergencia europea de la educación superior, anticipan un modelo mercantilizado de educación dirigido a formar trabajador@s dóciles, sobradamente preparad@s para su futura especialización en el empleo precario.
Para analizar las repercusiones de la mercantilización de la educación y su materialización en el paquete de medidas legislativas que se está discutiendo en España, y la preparación de las movilizaciones estudiantiles de noviembre, celebraremos un encuentro andaluz de estudiantes durante el segundo fin de semana de octubre en Málaga.
Todo esto en el marco de espectacularización y vanalización de la vida, la comunicación y la cultura. El papel protagónico que en la vida de l@s jóvenes desempeña el uso de las nuevas tecnologías y consumo de los medios de comunicación masivos, como hegemónicos agentes de socialización con una fuerte influencia en las conductas y discursos ideológicos mayoritarios, nos hace situar la precariedad como elemento configurador de la vida en su sentido más amplio, en la que la reproducción de los ciclos de producción- consumo atraviesan el desarrollo global de l@s jóvenes. En este sentido, es fundamental el desarrollo de formas de comunicación social participativas, una nueva cultura del uso de las nuevas tecnologías, dirigidas a potenciar la democracia real en la que la toma de conciencia sobre el conflicto cercano por parte de l@s jóvenes y de los sectores populares más afectados por las políticas del neoliberalismo, y la capacidad de transmisión y de orientación política, sean centrales en la superación de la democracia monárquica y representativa reproductora y legitimadora de los intereses de clase a los que sirve.
La situación de la juventud en el ámbito rural, especialmente afectada por la terciarización y deslocalización de la economía, así como por la centralización de las ofertas de trabajo en los núcleos urbanos; el impago de la deuda histórica a Andalucía, las dificultades en el acceso a la vivienda, el auge de la especulación y apropiación de nuestro territorio, el subdesarrollo en materia de infraestructuras, servicios públicos, transportes y protección social, convierten a mujeres, inmigrantes y jóvenes andaluces, en el máximo exponente de la precarización de las vidas que supone el actual modelo económico, social y cultural insostenible.
Por ello este curso la Juventud Comunista pretende construir una iniciativa social con la diversidad de movimientos juveniles y precarios, con el sindicato, con las organizaciones y movimientos estudiantiles, con los foros sociales, con el objetivo de potenciar la capacidad de lucha de la juventud trabajadora y estudiantil contra la precariedad, como uno de los elementos centrales del conflicto social que vive.
Esta iniciativa contra la precariedad se enmarca en un mundo global en el que el imperialismo, y el estado de guerra permanente del que se vale, alimenta in extremis las actuales contradicciones de clase, de género y territoriales. Frente a un imperialismo que siembra la exclusión y la miseria, se alza América latina, epicentro revolucionario de esperanza. La revolución Bolivariana, los avances de los movimientos indígenas en Bolivia, la resistencia de Cuba...abren una ventana a la creación de nuevos modelos sociales, que cuestionen y fracturen el actual mundo unipolar al servicio de las oligarquías económicas.
Nuestro mejor instrumento para combatir el imperialismo es la solidaridad internacionalista, el apoyo a los movimientos populares que se alzan y se extienden, la formación y difusión del socialismo del siglo XXI como vía a un nuevo modelo de desarrollo social y económico, a través de la construcción de la democracia participativa. En esta línea, la participación de la juventud andaluza en la Cumbre Iberoamericana que se celebrará el próximo 15 de octubre en Salamanca, es importante para crear un nuevo conocimiento y formación que incida en la preparación de jóvenes como movilizadores de una renovada y reflexiva opinión pública.
Un curso cargado de proyectos e ilusiones, con la firme convicción de que en la construcción de un movimiento juvenil que pelea por conquistar sus derechos arrebatados se encuentra la semilla de la construcción del Socialismo del siglo XXI, que sin duda florecerá.
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