You are herePOR UN MOVIMIENTO ANTIFASCISTA POLÍTICO, UNITARIO Y AMPLIO
POR UN MOVIMIENTO ANTIFASCISTA POLÍTICO, UNITARIO Y AMPLIO
Lunes, 21 de enero de 2008
Llevamos varios años asistiendo a una escalada fascista en varios frentes:
-Amplio apoyo social a discursos centrados en el patriotismo, la homofobia, el nacionalcatolicismo y la xenofobia, como lo demuestran las movilizaciones de los últimos años y los millones de votantes del PP.
-Puesta en marcha de políticas de extranjerías xenófobas.
-Fortalecimiento de grupos fascistas y nazis a los que caracterizamos como fuerzas de choque del capital, y el consiguiente aumento de las agresiones contra activistas, inmigrantes, personas LGTB, etc...
Esta escalada, a nuestro juicio, se sustenta en varios factores:
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Por un lado la polarización del panorama politico, desarrollada en los últimos ocho años entorno a las tesis conspirativas entorno al atentado terrorista del 11-M, el enquistamiento del conflicto vasco o la reacción del nacionalcatolicismo frente a las políticas de derechos civiles del PSOE en materia de homosexualidad. La inmigración y la seguridad ciudadana sigue alimentando discursos racistas, xenófobos y reaccionarios. El ejemplo de otros países de Europa, donde partidos de extrema derecha consiguen acceder a las instituciones e incluso al gobierno sustentados en este tipo de discursos, refuerzan las tentativas de “exportar” esos modelos. La deriva del PP, su política de presión en la calle al PSOE, y el relanzamiento de un discurso centrado en el patriotismo, la homofobia, la xenofobia, a veces de manera veladas y otras veces explicitamente han dado alas a la extrema derecha.
En estas coordendas es en las que se enmarca el asesinato del compañero Carlos, y los asesinatos y agresiones cometidas por el fascismo en los últimos tiempos. Estos asesinatos y agresiones no son fruto de peleas entre bandas, sino pequeños conatos de lucha de clases. Esbirros del capital, contra jóvenes activistas contra el fascismo.
Pero hay dos factores que, creemos, especialmente trascendentes: la precariedad y la desarticulación de la izquierda política y social, especialmente de las organizaciones de la clase obrera.
La precarización de la juventud en todos los ámbitos (espacios de ocio, centros de estudio, educación, empleo), el descenso en las condiciones de vida, de trabajo de educación de la clase trabajadora, están generando descontento, desesperanza e incertidumbre que a su vez degeneran en miedo, odio y rabia. Cuando a esta situación, producto de la miseria y la explotación que genera el capitalismo y la precariedad, no se le opone una alternativa firme y consecuente, se prepara el fermento del fascismo. El fascismo siempre ha aparecido históricamente en situaciones de pauperización creciente de la clase trabajadora, pero con la salvedad de que en otras ocasiones, a la ofensiva fascista se le oponía un robusto movimiento obrero. En la actualidad, a la ofensiva fascista se le opone la dispersión del movimiento, carente de proyecto y de dirección política. Hay que acabar con esta situación si queremos plantarle cara al fascismo de una vez por todas.
El ascenso del fascismo, en lo ideológico, en el discurso político, y en la calle, en las agresiones que sufre la juventud, se basa en la fuerte hegemonía de la derecha. Ese es por tanto el enemigo a batir, más allá de sus fuerzas de choque.
Frente a esta hegemonía de los sectores más fascistas del capital se oponen la resignación o tentativas de acción directa, de fuerza de choque contra fuerza de choque que llevan adjunto un discurso peligroso que podemos resumirlo en que “quien no comparta esta forma de lucha, quien las critique o quien este radicalmente en contra de ella, no es netamente antifascista, es un traidor o un cobarde”. Estas posiciones enroscadas en si mismas, hijas del odio, tienen su base y su motor, y lo decimos sin ambages, en el estómago y no en la cabeza, y por ello no tienen más táctica ni más estrategia que el choque, en el que sin duda los antifascistas siempre vamos a salir mal parados.
Los fascistas y los nazis tienen contactos en las fuerzas represivas del Estado, cuando no son directamente parte de ellas. Detrás de ellos, detrás de los brazos ejecutores de palizas, agresiones y asesinatos, hay una cobertura policial y judicial evidente, que cuenta con el beneplácito de los medios burgueses y en consecuencia con el apoyo de gran parte de la población, en la que ha calado el discurso político en el que se amparan. No estamos negando el derecho de defenderse frente a las agresiones, estamos criticando el discurso que plantea que las tácticas de choque son las únicas.
Y lo hacemos por que este discurso, conduce directamente a la marginalidad, achica el círculo de la movilización en vez de ampliarlo. Y además pone en bandeja a los medios de comunicación la posibilidad de la criminalización del movimiento, algo que siempre intentarán hacer.
Hay que erosionar las bases del discurso del fascismo, sus bases politicas y materiales, a través de la organización.
Esta situación requiere una ofensiva antifascista en todos los frentes. Una ofensiva que debe ser UNITARIA, POLÍTICA Y DE MASAS :
– UNITARIA: no valen medias tintas con esto. El antifascismo o es unitario o no es antifascismo. Todo grupo, colectivo, organización ha de participar de espacios amplios.El movimiento antifascista debe ser plural, y nadie está capacitado para dar certificados de antifascismo.
– POLÍTICA: basada en la organización y movilización de la juventud y la alianza con todos los sectores populares: trabajadores, mujeres, inmigrantes, etc.
– DE MASAS: hay que implicar al conjunto de la juventud. Para ello, debemos llevar la ofensiva antifascista allí donde la juventud sufre el problema: en los barrios, en los institutos.
Los objetivos de esta ofensiva antifascista podemos sintetizarlo en uno solo: generar HEGEMONÍA, desarrollar un discurso amplio, mayoritario, cohesionador. Un discurso que articule un verdadero movimiento antifascista.
Y esta discurso que tenemos que hacer hegemónico entre todo el movimiento antifascista debe abordar:
La cuestión de la inmigración, en la perspectiva de integrar al colectivo inmigrante y a sus organizaciones en las organizaciones de la clase y evitar que la juventud inmigrante caiga en la exclusión.
La existencia de organizaciones racistas y xenófobas y la lucha contra su propagación.
La cuestión de la memoria histórica, para que la aprobación de la ley no suponga un carpetazo a las reivindicaciones pendientes que son además las fundamentales.
La denuncia de las agresiones fascistas, la lucha contra la impunidad y por la justicia.
Tenemos en nuestras manos las herramientas para cerrar puertas y ventanas al fascismo. Pongámonos a ello.
CONTRA EL FASCISMO, UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA.
Resolución aprobada por el Comité Central de la UJCE del 19 de enero de 2008.
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