Declaración final del 16º FMJE

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El 16º Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes (FMJE), se ha reunido exitosamente en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, del 7 al 15 de agosto de 2005, dándole continuidad al movimiento de los Festivales y fortaleciéndolo como el más significativo evento político, cultural, y antiimperialista organizado por las fuerzas juveniles y estudiantiles progresistas y democráticas del mundo.

Esta decimosexta edición contó con la participación de más de 17 mil delegados y delegadas de organizaciones locales, nacionales, regionales e internacionales, de 144 países, en representación de millones de jóvenes y estudiantes del mundo. Una juventud reunida sin distinción de edades, ideologías, género, origen étnico y social, que participó en las variadas y numerosas actividades del 16º FMJE, y que en los meses previos durante el proceso preparatorio, interpretando las necesidades del momento político, lograron estimular una gran movilización y amplios espacios de debate en cientos de ciudades y países, uniendo voluntades en torno a la consigna que nos convocó a Caracas: “¡Por la Paz y la Solidaridad, luchamos contra el Imperialismo y la Guerra!”

Hoy en día, cuatro años después del fructífero 15° FMJE, en Argelia, las fuerzas imperialistas del mundo, con el gobierno de Estados Unidos a la cabeza, están en ofensiva agresiva y rastrera, intentando apartar indiscriminadamente de su camino todos los obstáculos que encuentran para consolidar su poder de alcance global. Este Festival se realizó en un momento histórico por el que está transitando la humanidad; en un continente que está asestando decisivas derrotas al imperialismo; en un país que construye un camino de esperanzas, enmarcado en la tradición de solidaridad y lucha del Movimiento de los Festivales, ratificando su firme posición entre las dos tendencias que se encuentran en batalla irreconciliable: por un lado el imperialismo con sus políticas de guerra e intervencionismo, y por el otro los pueblos que luchan por sus irrenunciables derechos.

Los sucesos del 11 de septiembre de 2001, han sido utilizados como pretexto por el Gobierno de Estados Unidos y sus aliados para lanzar una escalada en su campaña imperialista de dominio mundial, enmarcada en una supuesta “guerra contra el terrorismo” y la “lucha por la libertad” en contra de ficticios “ejes del mal”, pugnando por imponer sus cánones sociales, económicos, culturales e ideológicos. Estos sucesos, y sus consecuencias, han marcado la táctica del imperialismo durante los pasados cuatro años, aprovechándolos para profundizar su política expansionista, donde están en permanente pugna las contradicciones y alianzas entre los polos imperialistas (Estados Unidos, la Unión Europea y Japón). Esta agresividad imperialista, en constante crecimiento, utiliza todas las vías conocidas para lograr sus objetivos: bloqueos, provocación de conflictos, amenazas de intervención, intervención militar, guerras y ocupaciones, contra países y movimientos; produciendo un incremento en los ataques contra los derechos y libertades de los pueblos. Con el propósito de justificar todo esto, el imperialismo utiliza los medios de difusión, la educación, el arte, la recreación y otras actividades para desplegar una sofisticada ofensiva ideológica, a fin de buscar principios que sustenten y sirvan como soporte teórico y moral para todas las medidas mencionadas. Resulta sumamente alarmante que esta ofensiva afecta de muchas formas sobre todo a la juventud, incluso desde la infancia. El esfuerzo insolente de identificar la resistencia como una forma de violencia, y la lucha como una forma de terrorismo es un fenómeno de larga data, que no confunde a los pueblos, y que a pesar del continuo uso de la distorsión de la realidad y de provocaciones excesivas para lograr ese fin, los movimientos de resistencia crecen y se fortalecen. Toda esa agresividad no es algo casual, es el resultado de la imposibilidad del imperialismo para dar soluciones a las necesidades de la vasta mayoría de la población de nuestro planeta, y para mantener su existencia. Estos hechos generan esta agresividad. Desde el punto de vista económico, hacen una reestructuración estratégica de su funcionamiento (conocida como políticas neoliberales) con el objetivo de aumentar la explotación y la competencia. A nivel militar, aseguran el dominio de los mercados y recursos; desde el punto de vista político, garantizan su dominio sobre los pueblos; y desde el punto de vista ideológico, previenen ataques a su continuidad. El imperialismo no es invencible como pretende hacer ver, por el contrario, su cada vez más profunda crisis es estructural, y su agresividad no tiene otra alternativa que no sea la victoria total de los pueblos.

De esta manera, a pesar de la ofensiva ideológica del imperialismo, las fuerzas progresistas y amantes de la paz se fortalecen y renacen con más determinación, los jóvenes y estudiantes conscientes del mundo conocemos también nuestro papel histórico, y desde 1947 nos reunimos en los Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes para ratificar nuestros principios de lucha, intercambiar experiencias, y establecer bases referenciales para la articulación de nuestras acciones regional e internacionalmente, por la liberación de la humanidad de todo tipo de opresión, discriminación y dominio imperialista, para que prevalezcan la justicia y la libertad para todos los pueblos. La organización, concientización y movilización de jóvenes y estudiantes del mundo ha ido en aumento. En cada sitio donde el imperialismo ha intervenido, atacando las libertades y derechos de los pueblos, ha encontrado digna resistencia; mientras más se empeña en violar la independencia, la soberanía y la autodeterminación, más formas de resistencia encuentran los pueblos para atacar sus intereses. Por eso, nuestro primer compromiso siempre ha sido y será con los pueblos, con los y las jóvenes y los y las estudiantes que hacen parte de él y que sufren en mayor medida las políticas del imperialismo.

La resistencia contra el imperialismo y el capitalismo cada día gana más adeptos ante la evidencia de ser un sistema inviable, ante su imposibilidad de resolver los problemas, necesidades e intereses de la juventud y el estudiantado. Por eso se ha desarrollado una creciente movilización de las organizaciones locales, nacionales, regionales e internacionales, progresistas, antineoliberales y antiimperialistas, y el conjunto de la juventud contra las maquinarias guerreristas, contra las invasiones y ocupaciones a Afganistán e Iraq; contra los planes imperialistas para el reordenamiento del mundo y tratar de cambiar a su favor el mapa geopolítico; contra la intervención imperialista a los asuntos internos de los países; contra las políticas alienantes e intervencionistas del G-8, OTAN, FMI, BM, OMC, UE, TLC’s, ALCA; contra las Deudas y el Militarismo; contra los planes y Bases Militares de intervención, como el “Plan Colombia” y Guantánamo; contra el empleo sistemático de la tortura y la violación impune de los derechos humanos.

En este año, cuando se conmemora el 60 aniversario de los criminales bombardeos a Hiroshima y Nagasaki, el imperialismo sigue dando muestras de su naturaleza agresiva. Pero nos reconforta que, dentro de las grandes experiencias del Siglo XX, estamos celebrando el mismo tiempo de la victoria de los pueblos sobre el fascismo y de la fundación de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD), dos acontecimientos, íntimamente vinculados, que demuestran una voluntad inquebrantable por la paz y solidaridad, que honran las millones de vidas que han defendido estos principios, y que marcaron el inicio de grandes transformaciones sociales, en la correlación mundial de fuerzas y en el proceso de descolonización. El recuerdo de la gloriosa victoria del pueblo del Vietnam sobre el imperialismo, hace tres décadas, sus posteriores conquistas económico-sociales, y nuestras luchas y experiencia acumulada nos llenan de esperanzas y confianza en que hoy como ayer nos sobrepondremos a las dificultades y los pueblos lograremos la victoria.

De varias formas y en todo el mundo, la juventud lucha contra la explotación, los bloqueos, los embargos, las sanciones, y toda forma de discriminación y fundamentalismo. Nosotros estamos comprometidos y luchamos por un mundo de paz, libre de armas nucleares, por un sistema socio-económico distinto, que tenga al ser humano como su centro y principal artífice, basado en la justicia social, la soberanía nacional, la independencia, la autodeterminación, la democracia, la seguridad, la cooperación y solidaridad internacional. Exigimos el respeto y llamamos a la defensa de los derechos humanos, los derechos de las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos, el desarrollo sustentable y del medio ambiente. Exigimos que todos tengamos acceso a un empleo digno, a derechos laborales, a la educación, la salud, el deporte, la cultura y la tecnología. Somos optimistas porque hay razones para serlo, porque defendemos y luchamos por causas justas, porque hemos logrado avanzar, porque enfrentamos y superamos las dificultades con la alegría y la rebeldía que caracteriza a los jóvenes.

El imperialismo pretende imponer una visión unilateral e interesada sobre los derechos humanos, donde privilegia los intereses y derechos de los grandes empresarios e industriales y del capital transnacional por encima de los de los pueblos, donde los propios ciudadanos norteamericanos sufren permanentemente la represión de un sistema racista, excluyente y alienante, ante el cual se están rebelando. El más fundamental derecho de la humanidad es el de la vida y todo lo que involucra, en especial su derecho a decidir soberanamente el tipo de sociedad en el que quiere vivir, y su derecho inalienable a luchar por construirla. El imperialismo niega estos derechos de muchas maneras, mediante las estructuras capitalistas internacionales, distorsionando el papel de la ONU y cuando ha sido necesario mediante guerras de ocupación, como en Yugoslavia, Afganistán e Iraq. El imperialismo quiere construir un nuevo orden totalitario mundial contra la juventud, las y los trabajadores, y los pueblos.

Exigimos la eliminación de todas las bases militares extranjeras, la abolición de todas las armas nucleares, químicas y biológicas, las pruebas nucleares, la reducción de los presupuestos armamentistas, los cuales se han incrementado, especialmente el de Estados Unidos.

La política guerrerista del imperialismo genera males como los refugiados, quienes por millones tienen que dejar sus hogares, tierras, trabajos y familias, así como las políticas económicas de hambre generan los emigrantes, la mayoría de ellos ilegales, que van a los países de capitalismo desarrollado, y son tratados en condiciones de esclavitud, lo que constituye una vergüenza para la humanidad.

Constituye una tarea urgente movilizar a las masas populares en torno a la presión internacional por una verdadera democratización de la ONU, combatiendo las intenciones de Estados Unidos y sus aliados por imponer reformas que consoliden el empleo de este organismo multilateral como un sustento internacional para legitimar sus acciones de intervención, cuando debe cumplir un papel de equilibrio real entre las naciones del mundo, con igualdad de derechos y deberes, y dándole poder de decisión vinculante a la Asamblea General.

El imperialismo también genera condiciones precarias en la educación para la juventud, estimulando la exclusión y deserción del sistema educativo formal. Actualmente 113 millones de niños y niñas no asisten a la escuela y 130 millones de jóvenes son analfabetos. Contra la mercantilización, exigimos el total acceso a una educación pública, gratuita y de calidad.

Los avances científicos y tecnológicos, que deben ser considerados patrimonio de toda la humanidad, son retenidos por el capitalismo que restringe sus aplicaciones. El acceso a Internet todavía se encuentra inaccesible para las grandes mayorías. Por ejemplo, en África Subsahariana se encuentra el 0,1% de las conexiones mundiales de Internet, mientras que constituye el 10% de la población mundial. Exigimos que los progresos tecnológicos y científicos estén al servicio de la juventud y de los pueblos, y que no sean asumidos como otra forma de ganancia. El acceso a algunos servicios básicos es muy limitado, dos mil millones de personas alrededor del mundo no tienen acceso a la electricidad.

El desarrollo de las vías y medios masivos de difusión no se refleja en un proceso de democratización en el acceso y concepción de la información y de la cultura. Las compañías transnacionales concentran la mayoría de los centros de información mundiales, y el contenido de esta información está sujeto a los intereses de clase de la ideología dominante, contra los intereses de la juventud y de los y las estudiantes. En esta batalla global la contraofensiva de los pueblos no es solamente por aspectos económicos sino también en el plano ideológico, que sirve para la alienación y dominación, especialmente de la juventud, creándole falsas necesidades y profundizando el individualismo. Por ello la labor educativa y cultural que hagamos debe impulsarse por todas las vías a nuestro alcance, donde en los últimos años hemos avanzado mucho, y cada día llegamos a más gente.

Hoy en día, capitalismo e imperialismo, en crisis profunda, están eliminando la mayoría de los derechos laborales, especialmente de trabajadores y trabajadoras jóvenes, que sufren además los efectos del desempleo en mayor medida. Luchamos para el derecho de la juventud a un trabajo digno. Apoyamos la lucha organizada de los y las jóvenes trabajadores y trabajadoras en defensa de los intereses de todo el pueblo, reforzando el movimiento sindical contra las nuevas formas de explotación, ante la intención de crear una nueva generación deshumanizada y sin derechos de ningún tipo.

Los pueblos tenemos el irrenunciable derecho a disponer de las riquezas y los recursos que posee la tierra, para, de una manera racional y en equilibrio con el medio ambiente, emplearlas en beneficio de las apremiantes necesidades de las tres cuartas partes de la humanidad. El imperialismo utiliza la guerra, el estímulo de los conflictos internos y el terrorismo de Estado como herramientas para apoderarse de las riquezas de nuestros países. Hoy en día, el 40% de la población mundial no posee condiciones sanitarias básicas. Más de un mil millones de personas en el mundo no tienen fuentes seguras de agua potable, de ellos, cinco millones, sobre todo niños y niñas, mueren cada año por enfermedades relacionados a este problema.

La brecha entre la parte más rica de la población y la más pobre se incrementa continuamente. Más de un mil millones de personas en el mundo sobreviven con menos de un dólar por día. Cada tres segundos y medio muere una persona de hambre, la gran mayoría de ellos son niños y niñas.

La dimensión planetaria del capitalismo también causa la distribución desigual del poder económico del mundo. Los 24 países más ricos perciben el 85% de la riqueza mundial. La injusta división internacional del trabajo y las "deudas externas" hacen a los países deudores dependientes de los países más ricos. La situación de los llamados "países subdesarrollados" es resultado de la relación de dominación que los centros capitalistas ejercen sobre estas naciones. Mantener esta relación de dependencia es vital para el capitalismo.

La cooperación Sur-Sur es una necesidad estratégica para nuestros pueblos, que ya ha logrado resultados positivos contra los intereses monopólicos de las grandes potencias. Hay que promover todas las formas posibles de intercambio, comunicación y articulación entre las organizaciones juveniles y estudiantiles, y los pueblos en general, para enfrentar juntos el desafío de asumir un camino de desarrollo adaptado a sus propias necesidades y objetivos.

Diez millones de jóvenes viven con SIDA, sobre todo en África y Asia. Cada año aproximadamente tres millones de personas mueren de malaria. Exigimos el acceso gratuito y universal a los cuidados médicos para la juventud y los pueblos, como la única manera para garantizar el derecho humano a la salud.

Todas estas alarmantes cifras, publicadas en el Informe sobre la Juventud Mundial 2005, de la ONU, refuerzan aún más que debemos luchar contra las causas de estos males. Cada día que adelantemos la destrucción del imperialismo y la explotación serán vidas que se salvarán.

Debemos hacer énfasis en fortalecer la articulación de los diferentes sectores sociales, en especial entre los juveniles, donde la juventud trabajadora, mujeres, estudiantes, campesinado, indígenas, movimiento popular, con la visión de su fortalecimiento hacia objetivos particulares, dentro de una lucha cohesionada con otros sectores, teniendo claro que el avance y progreso colectivo redundará en beneficio de cada uno, donde las conquistas nacionales contribuyen a la lucha global contra el imperialismo. Debemos participar y fortalecer espacios locales, nacionales, regionales e internacionales de articulación antineoliberal, antiglobalización, anticapitalistas o antiimperialistas, donde puedan vincularse las organizaciones y las grandes masas desposeídas más directamente afectadas por el actual orden internacional con objetivos comunes, intercambiando experiencias, y ampliando sus niveles de influencia y alcance social.

Nos solidarizamos con el pueblo y la juventud de Iraq en su lucha y resistencia contra las fuerzas imperialistas de ocupación, por lo que demandamos el retiro inmediato de estas fuerzas y la preservación de la soberanía y unidad iraquí. Denunciamos la política represiva del imperialismo y sus agentes en la región, y exigimos la liberación de todos los presos políticos. las pretensiones imperialistas por transformar el mapa geopolítico mediante el “Proyecto para el Gran Medio Oriente”, con pretextos que utiliza discrecionalmente seleccionando según sus intereses los países que considera regidos por dictaduras y que deben convertirse en “democracias”. Para esto, el gobierno injerencista de Estados Unidos cuenta con el servil apoyo del gobierno sionista de Israel, el cual juega un papel de desestabilización en la región y como su agente de eliminación indiscriminada contra los movimientos de resistencia en la región; por lo que nos solidarizamos con el pueblo y la juventud de Palestina en su lucha por el derecho a tener un Estado independiente con Jerusalén como su Capital, su derecho a resistir la ocupación, el regreso de los refugiados con apego en las Resoluciones de la ONU, y llamamos a la comunidad internacional para apoyar la lucha por el desmantelamiento inmediato del muro del apartheid que Israel está construyendo en territorio ocupado de Palestina. Expresamos nuestra solidaridad con la juventud y el pueblo sirio, con su lucha y el derecho a la resistencia contra la ocupación israelí, por lo que exigimos su retiro inmediato del "Golan sirio", y rechazamos las decisiones extraterritoriales del Congreso de Estados Unidos contra Siria. Condenamos la interferencia de las fuerzas imperialistas en asuntos internos libaneses para provocar inestabilidad en el país y la región, y apoyamos la lucha de la juventud y el pueblo libanés en su resistencia por la liberación de las "Granjas libanesas de Saba" ocupadas por Israel y exigimos su inmediata retirada. Nos pronunciamos en solidaridad con el pueblo y la juventud de Marruecos en su lucha por la liberación de Seuta y Melilla, ocupadas por España.

Los pueblos y jóvenes de Europa, afectados por la creciente dominación de la Unión Europea, sufren, en su quehacer diario, el verdadero carácter imperialista de esta Unión, la cuál afecta a toda la juventud alrededor del mundo. Nos solidarizamos con los pueblos de los Balcanes que durante años han estado sufriendo las consecuencias de la guerra y las constantes intervenciones de la OTAN y la UE; con el pueblo de Chipre, chipriotas griegos y chipriotas turcos, en la lucha por su reunificación, y resaltamos la necesidad urgente de la finalización de la ocupación turca, y lograr una salida pacífica, viable y efectiva a este problema, con base en el derecho internacional y las respectivas resoluciones de la ONU, aceptables para ambas comunidades; a la lucha del pueblo irlandés por el retiro del ejército británico, para lograr una Irlanda independiente y unificada. Asimismo, expresamos nuestra solidaridad con los partidos, movimientos y militantes que enfrentan la persecución y las restricciones, sobre todo en Europa del Este; con los niños, jóvenes y el pueblo en general de los ex países socialistas, que, durante los últimos años, han enfrentado una situación dramática de hambre, miseria, desempleo, analfabetismo, uso indebido de estupefacientes, falta de una atención médica esencial y de los derechos democráticos, a consecuencia de su retorno al capitalismo. Nos solidarizamos con los millones de refugiados e inmigrantes que viven en la fortaleza europea y son sobreexplotados constantemente y tratados como delincuentes y utilizados como excusa para imponer medidas reaccionarias contra los pueblos y la juventud en general, así como con todos los pueblos y jóvenes del continente que trabajan y luchan contra el dominio imperialista y la explotación.

Llamamos a los y las jóvenes del mundo a solidarizarse con la juventud coreana por la reunificación de su país, bajo principios de independencia, paz, unidad nacional y de la Declaración Conjunta Norte-Sur del 15 de junio, y denunciar la presencia de tropas de Estados Unidos al sur del paralelo 38, además de su permanente política de desestabilización de la región. Expresamos nuestra solidaridad con la juventud y el pueblo de Nepal en su lucha por la democracia y los derechos humanos. Exigimos el regreso con respeto y dignidad de todos los refugiados de Bhután a su país. Ratificamos nuestra solidaridad con los estudiantes, la juventud y el movimiento democrático de Myanmar en su lucha por la democracia, contra la Junta Militar y las acciones represivas tomadas contra este pueblo. Expresamos nuestro apoyo al movimiento progresista de Sri Lanka que lucha en favor de la unidad nacional contra los intentos imperialistas de división del país y de desestabilización en la región. Saludamos al pueblo y la juventud de Vietnam, en su lucha por la independencia nacional y el socialismo, cuando se conmemora el 60° aniversario de la constitución de su república soberana, y expresamos nuestra solidaridad con la lucha por justicia de las víctimas del Agente Naranja/Dioxina de Estados Unidos.

La causa principal de los problemas de la juventud en África han sido las fuerzas imperialistas que se pretenden mostrar como salvadores y amantes de este continente, pero que ha sumido a África en continuas guerras y conflictos internos para la apropiación de los ricos recursos naturales. Apoyamos la “Nueva Asociación para el Desarrollo de África” (NEPAD) como una herramienta y un plan que podría contribuir para promover la comprensión común, la paz, estabilidad política y el desarrollo entre las naciones africanas, y resolver problemas comunes que su pueblo está enfrentando. Llamamos a la juventud del mundo para incrementar su lucha contra el imperialismo y el neo-colonialismo, con especial énfasis en el respeto a los Estados soberanos y su potestad para decidir y resolver sobre sus asuntos internos. Denunciamos el impacto imperialista en Zimbabwe, asumiéndolo como país independiente capaz de solucionar sus problemas internos, y exigimos la supresión de las sanciones injustificadas impuestas contra Zimbabwe y su pueblo. Ratificamos nuestra solidaridad y apoyo al pueblo y la juventud del Sahara Occidental en su lucha por el derecho a la libertad y a la autodeterminación del pueblo saharaui, con base en las resoluciones de la ONU, y llamamos a la liberación de los presos políticos saharaui. Hemos mirado con gran preocupación cómo nuestros hermanos y hermanas en la República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi, Costa de Marfil y Benin han sufrido conflictos internos y guerras. Denunciamos la dictadura y la monarquía autocrática en Swazilandia y apoyamos a ese pueblo en su derecho de elegir el gobierno que él desee darse. Debemos consolidar los esfuerzos por la paz y los derechos humanos en Sudán y apoyar el actual proceso de paz. Debemos continuar apoyando iniciativas para luchar por suprimir la pobreza y el hambre en África. Subrayamos la necesidad de proporcionar la ayuda institucional y política significativa para el logro de la paz y el desarrollo en el cuerno de África (Somalia, Etiopía y Eritrea). Felicitamos al pueblo de Angola por sus esfuerzos de establecer y mantener la paz en su país, y hacemos un llamado por una contribución activa para la reconstrucción de Angola. Exigimos enfáticamente la eliminación total y la cancelación incondicional de la deuda africana.

En América Latina vuelven a soplar vientos de cambio y revolución. Se demuestra que sí hay opciones para los pueblos, que con firmeza de principios, organización popular, e interpretando los momentos para la ofensiva se pueden asestar golpes contundentes al imperialismo y sus lacayos. Lo demuestra la derrota a la pretensión de Estados Unidos de imponer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y surge con fuerza una propuesta de unidad Latinoamérica, el ALBA, basada en la integración política, económica, social y cultural. Respaldamos experiencias como la Comunidad Sudamericana de Naciones. Cuba se mantiene como referente de resistencia y principios, donde el bloqueo y las agresiones chocan con un pueblo digno, con el cual cerramos filas las nuevas generaciones de jóvenes y estudiantes del mundo, que también exigimos la liberación de los 5 cubanos injustamente prisioneros del gobierno de Estados Unidos; los pueblos de los países que comparten el territorio de la amazonía y la cordillera andina se rebelan contra la pobreza y las injusticias; los pueblos indígenas luchan por su autodeterminación y respeto a su cultura; Colombia demuestra que no es el nombre de un Plan de dominación imperialista, sino la representación de una fundamental línea de combate con la que estamos comprometidos los jóvenes y estudiantes en la lucha por la paz; en Centroamérica y el Caribe sufren el entreguismo de gobiernos corruptos, la aplicación de políticas neocoloniales e intervenciones militares, como Puerto Rico y en Haití; en el Cono Sur el imperialismo no se resigna al avance de los pueblos, que están buscando y encontrando sus propios caminos, basados en la participación protagónica de las masas, a pesar de algunos gobiernos serviles al imperialismo. Con todos ellos va la solidaridad y el apoyo de los pueblos y jóvenes del mundo.

En este contexto nos hemos reunido, alegres y combativos, manifestando nuestra más firme solidaridad con la juventud y el pueblo de Venezuela, en especial con los delegados y voluntarios, con su Revolución Bolivariana, que nos recibió con los brazos abiertos, y donde hemos podido corroborar lo que puede hacer un pueblo unido cuando decide entregarlo todo por su convicción de ser libre y avanzar por la senda del progreso nacional y la firme construcción de la unidad con sus hermanos de lucha, en el continente y en el mundo. Cuente Venezuela que los jóvenes y estudiantes de todos los países estamos prestos para dar un paso al frente ante cualquier agresión imperialista que pretenda truncar su camino.

El 16º FMJE rompió el bloqueo y la censura de información impuesta por el imperialismo, no pudo impedir que intercambiáramos experiencias, estrecháramos vínculos, lográramos acuerdos, nos conociéramos mejor, construyéramos una visión más clara y global de nuestros problemas, sus causas, y asumiéramos el compromiso colectivo de poner todo nuestro empeño por eliminarlos, defendiendo y luchando por los derechos de los pueblos, la juventud y el estudiantado dondequiera que estén en juego, incrementando la organización y movilización del movimiento juvenil y estudiantil, elevando su conciencia política y social, mediante vías comunes de acción.

Culminamos un proceso de varios meses en mejores condiciones para continuar nuestra lucha a través de nuestras respectivas organizaciones y estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales, contra nuestros enemigos comunes: el imperialismo, la explotación y la guerra.

Durante los años por venir, previos al próximo Festival, nos encontraremos en muchas ocasiones, luchando y ampliando nuestro alcance, con más fortaleza y determinación. Esta es la mayor garantía para la realización exitosa del 17º FMJE y continuar con su gloriosa historia, en este Siglo que comienza y que puede ser el Siglo de los pueblos y la juventud, el Siglo de la victoria de los pueblos sobre el imperialismo.

¡Por la Paz y la Solidaridad, luchamos contra el imperialismo y la guerra!

Delegados al 16º Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

Caracas, República Bolivariana de Venezuela. 15 de agosto de 2005